lunes, 28 de marzo de 2011

¿Cómo resistir a las tentaciones?



¿Prefieres un trozo de pastel o una manzana? Aunque a una buena parte de las personas les agrada la manzana, lo cierto es que una tarta siempre nos tienta. De hecho, en ocasiones la tentación es tan grande que terminamos comiendo tanto la manzana como el pastel. Quienes han hecho una dieta probablemente comprenderán mejor a qué me refiero pero lo cierto es que más allá de la alimentación, diariamente debemos enfrentarnos a una serie de tentaciones.

¿No sería estupendo ejercitar el control sobre nuestros deseos sin sentir esa sensación de conflicto?

En un artículo anterior me referí a cómo combatir la tentación a partir de un top mental; en esta ocasion el método es diverso pues según afirman los especialistas cuando pasamos todo el día ejercitando el autocontrol, mostraremos una tendencia aún mayor a caer en las tentaciones. No obstante, se conoce que el autocontrol puede aumentar si pensamos de forma abstracta en nuestros objetivos. Es decir, comprendiendo nuestras acciones como pequeños componentes de un proyecto más amplio, sin concentrarnos en los detalles. De esta manera, nos evitaríamos el “sufrimiento” de tener que resistir ante el pastel.

Pero… ¿cómo se puede pensar en los objetivos de forma abstracta?

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio nos brindan algunas ideas a partir de un experimento en el cual se preguntaron si nuestro inconsciente podría darnos una mano en esta tarea. Estos investigadores utilizaron un test de asociación implícita para evaluar los pensamientos inconscientes de las personas cuando se encontraban ante la tarea de elegir entre un dulce y una manzana.

El truco se halló en que los participantes, antes de enfrentarse a la elección, fueron conducidos a pensar en forma abstracta o concreta. A un grupo se le pidió que reflexionase sobre el por qué tenemos necesidad de mantener buenas relaciones con las personas (nivel abstracto) mientras que a otro grupo se le pidió que pensase qué cosas pueden hacerse para mantener buenas relaciones interpersonales (nivel concreto).

Es válido aclarar que, según los investigadores, no importa el contenido abstracto en el cual se piense ya que una vez que estamos ensimismados en este tipo de razonamiento, aunque cambie el estímulo delante a nosotros, nuestra forma de pensar mostrará una tendencia a seguir el razonamiento abstracto.

Así, al analizar los test de asociación implícita pudo apreciarse que cuando las personas pensaban concretamente también percibían el dulce como una opción más positiva y apetecible mientras que cuando predominaba el pensamiento abstracto sucedía justo lo contrario.

Finalmente se le brindó a cada participante la oportunidad de ingerir un dulce o una fruta. Como ya podrán presuponer, las personas que fueron inducidas a pensar de forma concreta eligieron la fruta en el 50% de los casos, frente al 76% de las personas que fueron inducidas al pensamiento abstracto. ¡Nada mal para una manipulación tan sencilla!

Los investigadores hipotetizan que cando pensamos de manera abstracta sobre un fenómeno, nuestro inconsciente le brinda un valor negativo a la tentación. Particularmente, yendo más allá de las explicaciones inconscientes, creo que el pensamiento concreto nos hace focalizarnos en los detalles como la textura, el sabor del alimento, su aroma… y esto aumenta la tentación. Al contrario, cuando pensamos de manera abstracta nos focalizamos en otros aspectos como el daño a la salud o nuestros objetivos a largo plazo (que podría ser perder peso) y esto hace que la tentación sea menos apetecible.

No obstante, ya sea por un mecanismo u otro, lo cierto es que pensar de forma abstracta podría ayudar a muchas personas a desarrollar cierto grado de autocontrol ante situaciones cotidianas.

Fuente:

Fujita, K. & Han, A. (2009) Moving Beyond Deliberative Control of Impulses. The Effect of Construal Levels on Evaluative Associations in Self-Control Conflicts. Psychological Science; 20(7): 799-804.

Vía: http://rincon-psicologia.blogspot.com